Una nueva investigación realizada en los Estados Unidos ha señalado que la comida saludable puede volverse un buen gusto adquirido, si se entrena al cerebro para que la prefiera, en lugar de la comida basura. No te pierdas esta buena noticia.

¿Alguna vez te has preguntado por qué prefieres comer un pastel de chocolate antes que una ensalada de remolacha y tomate? Eso se debe, presumiblemente, a la capacidad adictiva que tiene la comida poco saludable en el organismo. Pero, afortunadamente, un reciente estudio va en camino de demostrar que el cerebro también puede entrenarse a la contra.

Una investigación realizada en el USDA Human Nutrition Research Center on Aging, de la Universidad de Tufts (Massachusetts) explicó que es completamente probable que se pueda revertir el impulso a consumir comidas poco saludables, sustituyendo a su vez esa tendencia para que se elijan alimentos sanos.

“Uno no nace amando las patatas fritas y odiando, por ejemplo, la pasta integral”, señaló Susan Roberts, una de las responsables del estudio, que se dedicó a escanear las tendencias cerebrales de un grupo reducido de personas, a las cuales se les suministraron diferentes clases de dietas saludables.

A su vez, existiría un problema: ya no sería tan fácil de revertir esta tendencia hacia la alimentación poco saludable cuando la adicción a la comida basura ya se ha instalado casi irremediablemente en el organismo.

Sin duda alguna, la principal contra que tiene este estudio es que ha sido realizado en muy pocos pacientes, algo que los mismos responsables reconocen. Es una puerta de entrada y podría ayudar a detectar las formas más efectivas de poder revertir este problema, ayudando a la gente a elegir la comida que mejor le hace a su organsimo: la saludable.

Esto, y lo puedo afirmar por propia experiencia, es algo completamente posible. No es tan complicado empezar a abrazar la comida saludable y darle la oportunidad a vegetales que nunca te habías animado a probar. Experimentarás sabores únicos, texturas sorprendentes y, por sobre todas las cosas, una vez que sientas los efectos de esta comida en tu cuerpo, ya no querrás volver a comer mal.

Brócoli y coles varias, setas, hojas verdes de sabor más “agresivo” que el de las lechugas, vegetales crudos, frutas exóticas… Hay un mundo maravilloso de saludables sabores que te está esperando ahí afuera y del cual sólo tienes que animarte a formar parte.